Marcela Lagarde y de los Ríos. Doctora en Antropología y etnóloga mexicana, ha sido diputada y presidenta de la Comisión Especial de Seguimiento a los Femicidios en la Cámara de Diputados de México.

Para mis socias de la vida, pág. 80, Edit. Horas y HORAS

¨Por definición las mujeres que ejercen la prostitución no son autónomas. Por definición son cuerpo objeto para el placer de otros. Su cuerpo subjetivo, su persona está cosificada y no hay un ¨yo¨ en el centro. En esa situación no existe la posibilidad de construir una persona que se autodefine, que se auto limita, que se protege y se desarrolla a sí misma. Aun cuando pueden ser independientes económicamente y hasta mantener hijos, maridos, amantes.

La autonomía es un concepto dinámico del desarrollo personal, de enriquecimiento de la propia persona. En las mujeres que ejercen prostitución no la hay. Como tampoco hay autonomía en las mamás de diez hijos, pues qué autonomía puede haber ahí. Pueden ser mujeres que hacen muchas cosas, que van y vienen, pero están cosificadas como seres que encuentran su sentido práctico y filosófico en los otros.

En ambos casos, en las mujeres que trabajan en la prostitución y en este tipo de mamás, son ambas profundamente enajenadas.

Para ser autónomas, todas las mujeres, prostitutas, madres, castas, puras, monjas y célibes, necesitamos redefinir nuestras vida en torno a nosotras mismas y dejar de ser objeto. La autonomía es muy puntual y pasa por que las mujeres dejemos de ser cosificadas para los otros. Mientras lo seamos, podemos tener riqueza o pobreza, pero ninguna somos ni sujetos ni autónomas.¨